Recuperación y cuidados posteriores
Cuidado de carillas y coronas: guía práctica
Las carillas y las coronas son duraderas, pero dependen de que los dientes y las encías que hay debajo estén sanos. Unos pocos hábitos diarios constantes y las revisiones periódicas contribuyen mucho a que sigan siendo cómodas y luzcan como deben.

Por qué importan los cuidados posteriores
Una vez colocadas las carillas o las coronas, es tentador considerarlas un trabajo terminado que no requiere más atención. En realidad, forman parte de un sistema vivo. La cerámica en sí no sufre caries, pero el diente que hay debajo y la encía que lo rodea pueden seguir desarrollando problemas, sobre todo en los márgenes, donde la restauración se une al diente.
Unos buenos cuidados posteriores consisten sobre todo en hábitos sencillos y constantes, más que en productos especiales. Las mismas rutinas que protegen los dientes naturales protegen también los restaurados, con algunas consideraciones adicionales sobre las fuerzas de mordida y la limpieza cuidadosa de los bordes.
Su rutina diaria de limpieza
Cepíllese dos veces al día durante unos dos minutos con un cepillo suave o medio, ya sea manual o eléctrico. Incline las cerdas hacia la línea de la encía, donde la placa tiende a acumularse alrededor de los bordes de las carillas y las coronas. Una pasta con flúor ayuda a proteger la estructura dental natural que se conserva.
Las pastas muy abrasivas, incluidas algunas que se comercializan como blanqueadoras, pueden apagar con el tiempo el glaseado de la cerámica y volver rugoso el composite. Si no está seguro de qué pasta utilizar, pida a su profesional clínico o higienista que le recomiende una adecuada para sus restauraciones.
- Cepíllese dos veces al día, prestando atención a la línea de la encía
- Limpie entre los dientes una vez al día con hilo dental o cepillos interdentales
- Elija una pasta con flúor que no sea abrasiva
- Valore un irrigador bucal si los puentes o los contactos ajustados dificultan la limpieza
El diente y la encía que hay bajo una restauración siguen necesitando protección frente a la caries y la inflamación.
Férulas nocturnas y bruxismo
Rechinar y apretar los dientes, sobre todo durante el sueño, ejerce una fuerza considerable sobre ellos. Muchas personas no saben que lo hacen hasta que un odontólogo detecta signos de desgaste o hasta que se despiertan con los músculos de la mandíbula tensos o con dolor de cabeza. Estas fuerzas pueden astillar la porcelana, aflojar las restauraciones o fisurar los dientes que hay debajo.
Si se sospecha bruxismo, a menudo se recomienda una férula nocturna a medida. Es un aparato fino y removible que se coloca sobre los dientes mientras duerme y absorbe gran parte de la presión. Enjuáguela después de usarla, límpiela con suavidad con un cepillo blando y guárdela seca en su estuche. Llévela a las revisiones para que pueda comprobarse su ajuste.
Alimentación y hábitos cotidianos
Las carillas y las coronas están diseñadas para una alimentación normal, y no es necesario seguir una dieta restrictiva. No obstante, un poco de sentido común ayuda a evitar daños innecesarios.
La porcelana y el zirconio resisten bien las manchas, pero las restauraciones de composite y los dientes naturales que las rodean pueden decolorarse con el tiempo. Enjuagarse con agua después del café, el té o el vino tinto y mantener las visitas periódicas de higiene ayuda a que todo conserve un aspecto uniforme.
- Evite morder directamente objetos muy duros, como hielo, caramelos duros o cáscaras de frutos secos
- No utilice los dientes para abrir envoltorios, botellas u horquillas
- Tenga cuidado con los alimentos muy pegajosos, sobre todo en restauraciones recientes
- Evite morder bolígrafos, uñas u otros objetos
- Utilice un protector bucal deportivo en los deportes de contacto
Revisiones periódicas y visitas de higiene
Las revisiones profesionales son una parte importante del cuidado de las restauraciones. En una revisión, su odontólogo puede examinar los márgenes de las carillas y coronas, buscar signos tempranos de caries o de inflamación de las encías, comprobar su mordida y realizar radiografías cuando sea necesario. Los pequeños problemas detectados a tiempo suelen ser más sencillos de tratar.
Las citas de higiene eliminan los depósitos endurecidos que el cepillado no consigue retirar. Indique al higienista qué dientes están restaurados, para que pueda elegir instrumentos y pastas de pulido adecuados para superficies de cerámica o de composite. La frecuencia con la que necesite estas visitas depende de la salud de sus encías y debe acordarse con su odontólogo.
Si su tratamiento se realizó en el extranjero, conserve sus informes por escrito y compártalos con su odontólogo habitual. Conocer los materiales utilizados le ayuda a cuidar correctamente sus restauraciones.
Señales que conviene revisar
La mayoría de las carillas y coronas se asientan sin incidencias y no causan problemas. Aun así, es útil saber qué cambios merecen una revisión más detenida. Ninguno de ellos significa necesariamente algo grave, pero es mejor que se valoren que esperar.
- Una carilla o corona que se nota suelta o se mueve al morder
- Una astilla, fisura o borde áspero que se nota con la lengua
- Sensibilidad persistente a alimentos calientes, fríos o dulces
- Dolor al morder o un diente que se nota «alto»
- Sangrado, inflamación o retracción de la encía alrededor de una restauración
- Una línea oscura o un cambio de color en el borde de una restauración
Si algo sale mal
Si una carilla o corona se desprende, guárdela en un recipiente limpio y póngase en contacto con su odontólogo lo antes posible. No intente volver a pegarla usted mismo con adhesivos domésticos, ya que puede dañar la restauración y el diente. En algunas situaciones puede ayudar un cemento dental provisional de farmacia, pero lo primero debe ser el consejo profesional.
Las pequeñas astillas en la porcelana a veces pueden pulirse o repararse con composite, mientras que las fracturas más grandes pueden hacer necesario sustituir la restauración. Su odontólogo le aconsejará sobre el enfoque más adecuado.
Una colaboración a largo plazo
Las carillas y las coronas no son permanentes en el sentido de durar para siempre, y con el tiempo será necesario sustituirlas. Cuánto le duren depende en gran medida del cuidado diario, de las fuerzas de mordida y de la salud de las encías. Unos hábitos constantes y revisiones periódicas les dan buenas posibilidades de seguir siendo cómodas y estéticas durante muchos años.
Si tiene preguntas sobre el cuidado de sus restauraciones o desea una revisión de sus carillas o coronas actuales, VERAKS HEALTH puede organizar una consulta con uno de nuestros odontólogos colegiados.
Ideas clave
- El diente y la encía que hay bajo una restauración siguen necesitando protección frente a la caries y la inflamación.
- Cepíllese dos veces al día, limpie entre los dientes y elija una pasta con flúor que no sea abrasiva.
- Si rechina o aprieta los dientes, a menudo se recomienda una férula nocturna a medida.
- Evite morder objetos muy duros y utilizar los dientes como herramienta.
- Haga valorar sin demora cualquier movilidad, astilla, sensibilidad o cambio en las encías.
Escrito por el equipo editorial de VERAKS HEALTH. Este artículo tiene un fin divulgativo general. No constituye consejo médico ni sustituye la exploración por parte de un profesional clínico cualificado. Aviso médico.
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